El Señor Duodécima

Faltaba poco más de una hora para que empezara el partido en Cardiff cuando yo me dirigía a encontrar mi asiento en el Millennium Stadium, siempre es bueno saber dónde te va a dar el próximo ataque al corazón. Enfile la fila veintiuno como si fuera la milla verde, estaba seguro de que de ahí no volvería con vida, agaché la cabeza hasta llegar a mi asiento, que según creo recordar era el dieciocho, pero con todo lo que pasó en las horas siguientes uno ya no puede estar seguro de nada, porque también estaba seguro yo de ser la persona más acojonada en todo Gales, pero ni ese hueco me había guardado la historia. Al llegar a mi asiento lo primero que hice es no levantar la cabeza, a ver si por mirar mucho le iban a dar un gol de ventaja a la Juve, así que mi vista se fijó en él, un hombre de unos cuarenta o cincuenta años, con barba, con la cabeza agachada y las manos en la cara. Un hombre hecho y derecho que estaba absolutamente cagado, un hombre al que quise como si fuera de mi familia, un hombre como cualquier otro hombre al fin y al cabo, pero a mi lado. Era él, era el señor que marcaría mi viaje a Cardiff, era el Señor Duodécima.

Mi primera reacción al llegar a mi sitio fue intentar cambiárselo a mi madre, porque en mi entrada ponía claramente que me correspondía el asiento diecisiete, no el dieciocho. A ver si después de haberme puesto los calzoncillos de la suerte, la camiseta de la suerte, la bufanda de la suerte, las deportivas de la suerte y haber cumplido con todos los rituales correspondientes a una final la íbamos a perder por no sentarme en mi sitio, no me podía arriesgar, obviamente. Por el contrario mi madre sí decidió retar a Don Fútbol y me dijo seriamente que ella se quedaba en el asiento diecisiete porque estaba más cerca de la salida y le venía mejor para salir a fumar, y a una madre siempre hay que obedecerla. Así que se fue a fumar y ahí me quedé yo, a falta de una hora para el arranque de la final, sentado al lado de un señor que no levantaba la cabeza ni separaba las manos de su cara, por lo que tomé una decisión trascendental, agaché la cabeza y me tapé la cara con las manos, era importante sufrir en compañía aunque fuera callados.

No hay nada más eterno que los minutos previos a una final de Copa de Europa. El Señor Duodécima y yo nos estábamos haciendo compañeros en silencio, cruzábamos miradas de vez en cuando pero nunca palabras. Saltó el Madrid a calentar y nos pusimos a gritar como posesos nuestros cánticos, la otra opción era llorar pero creí que era demasiado pronto para eso. Entre cántico y cántico conseguimos llegar vivos al concierto previo a la final, de reojo veía como el Señor Duodécima se movía mucho, así que pensé que le gustaría Black Eyed Peas y se había puesto a bailar, luego giré la cabeza y me di cuenta de que no bailaba, sino que temblaba. Al ver aquel panorama no tuve más remedio que ponerme a temblar con él, juntar las manos y rezar a cualquier dios educado, porque lo único que salía de mi boca era: ” por favor, por favor, por favor”. A mí ya me empezaba a parecer muy cruel que ese hombre se pudiera ir de Gales sin ver ganar a su equipo, recurrir a la ayuda divina era lo mínimo que podía hacer. Un “por favor” puede abrir muchas puertas me dijo alguien alguna vez.

Sonó el himno de la Champions e Ian Rush salío a presentar el trofeo sobre el césped, Cristiano inmediatamente se dio la vuelta, el Señor Duodécima y yo también lo teníamos claro, mirar la Copa antes del partido trae mala suerte, así que nos miramos mutuamente, pero eso resultó muy incómodo, rápidamente puse mi atención en otra parte de la grada. El comienzo del partido desató los siete infiernos, Keylor tuvo que descender del cielo para evitar el apocalipsis que traían los pies Pjanic. Mi compañero y yo al ver aquella mano santa volvimos a cruzar miradas, miradas de pánico, y resoplamos de alivio. Ya no había vuelta atrás, no es que la final fuera una cuestión de vida o muerte, sino algo mucho más importante. Aquellos primeros minutos de terror nos hicieron dar la espalda más de una vez al campo y apoyar la cabeza en el respaldo del asiento como si todo fuera una pesadilla. Mis piernas temblaban y mi madre intentaba calmar la situación, pero el problema es que las piernas del Señor Duodécima también temblaban y nadie le calmaba a él. Por suerte apareció Cristiano para calmarnos a todos, sobre todo a los juventinos. Ese fue el momento en el que abracé al Señor Duodécima por primera vez, porque el fútbol también es abrazarse con todo el mundo y las finales tratan especialmente de eso.

Todo era tan bonito que de repente se hizo el silencio, la imagen se congeló en una chilena de Mandzukic y el balón entró a cámara lenta en la portería del Madrid. Fue un momento terrorífico, espantoso, en cuestión de segundos la Champions se alejó cientos de kilómetros, marcarle otro gol a Buffon parecía una proeza imposible. El ánimo había caído, en la grada nos habíamos quedado helados, menos mal que llegó el descanso para salvarnos. A esas alturas de la final ya era inevitable, el Señor Duodécima y yo teníamos que hablar. Mi madre se fue a fumar y nos dejó a solas, el ambiente era el propicio, sacamos el entrenador que lleva todo español dentro y tuvimos una charla táctica. No podíamos cambiar el partido, pero teníamos que desahogarnos de alguna forma.

La segunda parte es Historia, literalmente. El Real Madrid salió e hizo un Real Madrid, ganar a toda costa. El gol de Casemiro volvió a desatar la pasión y el madridismo se volvió a fundir en un abrazo. Buffon ya no parecía tan imbatible. Luego apareció Cristiano otra vez y nos hizo entrar en trance, todos nos agarrábamos fuertemente mientras brotaban lágrimas de felicidad y nos estrujábamos con los de delante, con los de atrás, con los de la izquierda y con los de la derecha, más o menos como cuando hay que dar la paz en misa pero a lo bestia, no podía quedar ningún madridista sin un mínimo de cuatro o cinco abrazos por gol. Todo parecía encarrilado, pero el Señor Duodécima y yo no lo veíamos tan claro, quedaban más de veinte minutos y cada minuto que pasaba hacía más largo el siguiente. Mi colega ya no soportaba la tensión y se sentaba cada cierto tiempo para recuperar la posición con la que le conocí y luego volver a ponerse de pie y gritar. Yo en cambio ya no era capaz de estarme quieto, daba continuos mini-pasos y me giraba hacia la grada de vez en cuando mientras algún aficionado intentaba calmarme diciendo que ya estaba todo hecho, “este no conoce el contragafe” pensaba yo.

La victoria era tan evidente que Kroos abandonó el campo agitando los puños en alto en señal de victoria, lo cual nos excitó fuertemente a los madridistas. A partir de ese momento me permití empezar a celebrar la victoria tímidamente, pero no fue hasta que marcó Asensio cuando el éxtasis se apoderó de mí, el Real Madrid iba a volver a ser, irremediablemente, campeón de Europa. Abracé fuertemente a mi madre, pero enseguida note que me faltaba algo y sabía exactamente lo que era. Mire al Señor Duodécima, que estaba saltando sin parar, y le hice un gesto con la mano para que se uniera a nuestro abrazo. Ahí estábamos los tres, fundidos en un abrazo digno de convertirse en un precioso cuadro. Pitó el árbitro el final y los madridistas nos empezamos a congratular efusívamente entre nosotros como si hubiéramos ganado una guerra, porque era exactamente lo que habíamos hecho.

Los jugadores del Madrid no habían subido al podio cuando me dispuse a pedirle una foto a mi compañero, pero antes de que pudiera pronunciar palabra el Señor Duodécima me dijo que se tenía que ir, que su bus salía en cuarenta minutos, así que intercambiamos un par de palmadas en la espalda y vi como lentamente subía las escaleras. Cuando los jugadores del Madrid subieron al podio volví a mirar a las escaleras, la idea de que el Señor Duodécima se fuera sin ver como levantábamos la copa me parecía terrible, pero ahí estaba él, al final de las escaleras, expectante. Cuando por fin Sergio Ramos levantó el trofeo me volví a girar para ver si lo había visto, pero el hombre ya no estaba. Y así es como se fue el Señor Duodécima, el hombre que no podía ni mirar hacia el campo, el hombre con el que conquisté Europa.

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Entrevista a @atooca

“Mourinhista, mourinhiano, mourinhiense, mourinhiólogo, mourinhodependiente, mourinhoadicto, y sí, también soy muy de Mou” así se describe en su biografía de twitter @atooca, aficionado madridista con más de treinta mil seguidores en la red social. Me siento a entrevistarle  otra vez, como ya hicimos en el pasado. Óscar, sin pelos en la lengua, habla del Real Madrid, de Mourinho, de twitter, de Zidane y mucho más, se atreve con todo y le da igual pisar charcos y mancharse de barro.

 

“Yo también soy Viuda o Moulieber como nos llama alguno”.

 

 –  Como ha cambiado todo desde la primera vez que hicimos esto, ¿no crees?

– Demasiado, amigo, me recuerda a aquella canción que cantaban unos de mi tierra: “Ya no queda casi nadie de los de antes, y los que hay, han cambiado…”

– Yo soy un melancólico del Mourinhismo (o viuda de Mou como lo llaman algunos) y pienso bastante en esos años que pasamos en twitter todos a una contra el resto del mundo. ¿Echas de menos esos días? ¿En qué momento crees que esa unidad que había en el madridismo tuitero se rompió?

–  Yo también soy Viuda o Moulieber como nos llama alguno. Esos años del mourinhismo fueron la hostia, no teníamos ni idea de twitter ya que todos estábamos empezando, pero le echamos huevos y juntos podíamos con todo/s. Jamás volverá a estar el madridismo tan unido, tanto en twitter como en el mundo real.

Todo se rompió aquella noche de Diciembre en Málaga, cuando Mou sentó a Casillas. Muchos de los que apoyaban a Mou a muerte y su idea de meritocracia se bajaron del barco. Para ellos era más importante su ídolo de barro que todos los principios que habían defendido durante un par de años.

 

“La mayoría de la gente se mueve por intereses personales y son capaces de cambiar su opinión cada media hora con tal de complacer a su “chupipandi tuitera””.

 

– ¿Qué es lo que más ha cambiado en twitter estos años?

– Ha cambiado todo. Si antes te decía que aquellos años del mourinhismo estábamos verdes ahora es todo lo contrario. Ya está todo inventado. La mayoría de la gente se mueve por intereses personales y son capaces de cambiar su opinión cada media hora con tal de complacer a su “chupipandi tuitera”

– Ya no se te ve tuitear con la frecuencia de antes…

– Ya no me divierte como antes. Ves los mismo tuits 100 veces entre plagios, intentos de plagio y “decks” (grupos de cuentas tuiteras que pactan retuits entre ellas para ganar seguidores), además de las constantes disputas entre propios madridistas. Todos esto hace que muchos ya no usemos twitter con la alegría que lo hacíamos hace un par de años.

– Tienes más de treinta mil seguidores, ¿qué le das a la gente? ¿Cómo lo haces?

– No sé, puede que sea mi sinceridad, el hecho de no haberme vendido jamás a nadie, o quizás como dicen otros sea mi ingenio, de lo que sí estoy orgulloso es de no tener que haber chupado la polla a nadie, ni pactar retuits, ni nada parecido para conseguir esos seguidores.

– Hay bastantes buenos tuiteros que cerraron sus cuentas o simplemente dejaron de utilizarlas. ¿Echas de menos a alguno en especial?

– Echo más de menos la época a la que nos referíamos del mourinhismo unido, que a algún twittero en particular.

– ¿Te siguen quedando pulseras de “Soy madridista y de Mou”? Jajajaja Yo he de confesar que sigo teniendo la mía y no la uso por miedo a que se rompa.

– Solo me queda una. La penúltima se la regalé a un buen amigo que sale en la tele de vez en cuando (Hasta ahí puedo leer…). Es un bonito recuerdo saber que hay repartidas 800 pulseras de esas por todo el mundo.

– El Madrid no anda demasiado bien últimamente y hay bastantes madridistas decepcionados con los jugadores o desilusionados con el club. ¿Ha cambiado este equipo tu forma de ver los partidos? ¿Sigues manteniendo la misma ilusión de siempre?

– Los últimos años yo creo que todos hemos perdido un poco de ilusión, aún así el madridismo lo llevamos en el corazón y aunque estemos mal siempre soñamos con poder hacer algo grande, es la magia de este club. Este año sin ir más lejos estamos de pena, pero todos tenemos el gusanillo de poder hacer algo grande en Europa y pensamos en eso años que nos arrastramos en liga y luego triunfamos en Europa.

 

“Hay una plantilla muy buena, deslumbrante, pero totalmente descompensada, no hay un proyecto serio”.

 

– ¿Por qué crees que este Real Madrid nunca termina de arrancar?

– Deportivamente se han hecho muy mal las cosas. Hay una plantilla muy buena, deslumbrante, pero totalmente descompensada, no hay un proyecto serio, es todo poner parches cada año con fichajes que en Julio vuelven locos a chavales y Fanboys, pero en noviembre se demuestra la cruda realidad y volvemos a darnos cuenta que hemos vuelto a perder otro puto año.

– Algunos jugadores están endiosados por los aficionados o por la  prensa y esto provoca que se les pase por alto muchos errores o se les perdone todo. ¿Hay algún remedio a esto? ¿Por qué el madridismo es tan propenso a valorar a los jugadores por sus logros pasados?

– El famoso “con lo que nos ha dado” jajaja. Debemos darnos cuenta que el fútbol es presente. No vale lo que has sido o dejaste de ser, solo cuenta lo que eres a día de hoy. Muchos todavía no asumen eso. Prefieren la idolatría a su estrella a pensar en la necesidad del equipo al que se supone que aman.

 

Cualquier jugador que reconoce no haber defendido la camiseta del Madrid con actitud un solo día, no debería volver a ponérsela”.

 

-¿Qué opinas de esos jugadores que un día te dicen que van a luchar hasta el final y al día siguiente te dicen que les faltó actitud?

– Cualquier jugador que reconoce no haber defendido la camiseta del Madrid con actitud un solo día, no debería volver a ponérsela.

– ¿Necesita el Madrid una limpia de vestuario? ¿Es Zidane quien debe llevarla a cabo?

– Desde hace años hay manzanas podridas en ese vestuario y si queremos volver a un ciclo ganador hay que sacarlas de ahí, sea Zidane o quien sea, pero que lo hagan pronto.

– A pesar de su gran registro goleador esta temporada es obvio que Cristiano ya no es el que era y ha sido foco de muchas críticas tanto por rendimiento como por actitud. ¿Qué te está pareciendo su temporada? ¿Qué piensas de su actitud?

– Cristiano es pichichi en liga, en Champions y en los entrenamientos, es difícil criticar a alguien así. Sí que es verdad que este año no ha marcado en ningún partido importante de liga, pero en esos partidos el equipo en general ha estado horrible. Quiero seguir confiando en él, pero creo que el protagonismo del equipo cada vez tiene que ir mas hacia Bale, que si supera su problema con las lesiones tiene que ser nuestro próximo buque insignia.

– El Madrid es un equipo que engulle entrenadores, ¿se hizo bien en no continuar con Ancelotti?

– Yo como ya sabes, soy más de entrenadores que jugadores, y suelo apoyarles casi hasta el último día. Con Carlo me pasó algo muy curioso, le defendí a muerte los primeros 6 meses cuando todo el mundo le mataba, y luego le critiqué (poco pero lo hice), durante su segundo año, cuando te mataban por criticar al entrenador de la décima. Yo siempre contracorriente.

Carlo es un buen gestor de vestuarios y un buen tío, pero como entrenador deja mucho que desear en el plano táctico, además de aportar pocas soluciones. Hay que agradecerle que levantara la Champions que ganó Mourinho JAJAJA (Es broma).

– ¿Crees que la destitución de Benítez fue un acierto?

– Lo que fue un error fue su contratación. Nadie en el Madrid le quería. Aun así se fue injusto con él, apenas se le dejó trabajar y ahora el tiempo está dando la razón a los que no le veíamos como el culpable de los males del equipo.

– ¿Qué opinas de Zidane como entrenador?

– Sinceramente no puedo opinar, no he seguido mucho al Castilla y no tengo una opinión del Zidane entrenador. Solo espero que dé  con la tecla y lo tengamos de entrenador aquí al menos 10 años. Estoy harto de defender entrenadores distintos.

 

“Que conste que criticar a Florentino no es querer que vuelvan a presidir al Madrid personajes como Calderón y compañía”

 

– ¿Qué te parece la gestión estos últimos años de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid?

– Con Florentino me pasa como a muchos, sabemos que es importantísimo en el apartado económico pero no en lo deportivo ni en lo social. Que conste que criticar a Florentino no es querer que vuelvan a presidir al Madrid personajes como Calderón y compañía, que la gente es muy lista o se creen que somos imbéciles y cuando criticas a Florentino rápido te vienen con ese cuento.

En lo deportivo creo que se ha equivocado dando tanto poder a los jugadores y danto tantos varetazos buscando un estilo que aun no ha encontrado.

En lo social se ha equivocado haciendo del Bernabéu una dictadura donde apenas uno puede exponer sus opiniones. El mayor ejemplo es la grada que ha creado cual ejercito para imponer sus opiniones en el Bernabéu y en twitter. Curiosamente muchos de los integrantes de esa grada eran las voces más críticas contra el presidente en esta red social. Ahora ya no. Claro.

– Últimamente hay muchas comparaciones entre la sección del Real Madrid de fútbol y la de baloncesto, poniendo como ejemplo a seguir a esta segunda por sus recientes éxitos. ¿Crees que es una comparación acertada? ¿Se podría llevar el modelo del basket a la sección de fútbol? 

– Como he dicho muchas veces en twitter, tengo la misma idea de Baloncesto que Messi de física cuántica. No puedo valorar algo que desconozco tanto, pero sí que es verdad que me da envidia cuando veo a esos jugadores dejarse los huevos por esta camiseta y con ese espíritu ganador

-¿Qué crees que le hace falta a la afición para volver a sentir comunión con este equipo?

– No sé, quizás otro entrenador como José Mourinho que vuelva a unirnos a todos y nos haga volver a sentir la pasión por nuestro equipo. O quizás simplemente sea ganar títulos, muchos títulos que es lo que todos queremos.

– ¿Es posible la undécima?

– Por supuesto, ya te decía antes, año malo en liga…OJO!!

– Gracias por atenderme Óscar, como siempre ha sido un placer, amigo.

– Gracias a ti por contar conmigo, ya sé que no soy Camacho ni Arbeloa, pero bueno, espero que haya gustado mi entrevista. Un abrazo.

Don Alfredo

Don Alfredo

Yo nunca vi jugar a Alfredo Di Stéfano, ni si quiera he visto un partido entero suyo, sin embargo sé que es el mejor jugador en la historia del Real Madrid y quién sabe si también de la historia del fútbol. Yo nunca vi jugar a Don Alfredo, pero crecí escuchando fantásticas historias sobre aquel Madrid de las cinco Copas de Europa, sobre “el Madrid de Di Stéfano”, así lo llamaba mi querida abuela y así es como recuerdan muchos a ese equipo de leyenda. La Saeta, un jugador que marcó época incluso cuando su época ya había terminado.

Di Stéfano llega a Chamartín en 1953, cuando el Real Madrid todavía no era el club más importante del mundo y ni por asomo el mejor. ¿Se acuerdan de cuando el Real Madrid no era el mejor? No, claro que no, y eso es por culpa de Don Alfredo. Llega a un equipo cuyos logros son 2 Ligas y 9 Copas de España. Ayer dejaba a un equipo con 32 Ligas de las cuales el ganó 8, 19 Copas de España de las cuales ganó 1 y 10 Copas de Europa que hacen que su equipo reine en el mundo entero, de las cuales el ganó 5 de manera consecutiva, marcando en todas las finales. Di Stéfano aterrizó en un equipo cualquiera y lo hizo el equipo más grande del mundo y en eso, por más que pasen los años, nadie le podrá superar.

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“Alfredo Di Stéfano es el Real Madrid y el Real Madrid es Alfredo Di Stéfano” decía ayer el presidente y no hay mejor frase para corroborarlo que una del propio jugador: “Ser segundo es ser el primero de los últimos”. La ambición de un hombre, la gloria de un club. Así es como se forjó la leyenda, el Real Madrid quería ganar y Alfredo era un ganador. Ahora son los jugadores que quieren ganar los que vienen al Madrid, el club más ganador que ha existido.

“Soy una mezcla de Zidane, Messi y Cristiano, y guapo como Beckham” así se definía Don Alfredo. Una cosa está clara, y es que los más grandes de todos los tiempos estaban de acuerdo en que él fue el más grande. Pelé lo definía como el jugador más completo de la historia, Maradona decía de él que era el maestro de maestros. Otra cosa está clara, y es que La Saeta revolucionó la forma de entender el fútbol y así se lo han reconocido clubes de todo el mundo en las últimas horas a través de las redes sociales.

La imagen del madridismo estaba reflejada en las lágrimas del presidente Florentino, mucho dolor y mucha pena. Tras estar tocando el cielo hace poco más de un mes, a perder al mayor estandarte del club. Es difícil de imaginar que en la presentación de los futuros jugadores del equipo no vaya a ser Don Alfredo quien les dé la camiseta, que ya no vaya a estar más en el palco del Bernabéu viendo los partidos, o que cuando todos nos volvamos histéricos por alguna derrota aparezca de refilón en la prensa respondiendo “cortita y al pie”, como a él le gustaba, poniendo a todos en su sitio.

Di Stéfano llegó a un Real Madrid que no reinaba ni en España y lo ha dejado reinando en el mundo entero. El último partido que vio del equipo de su vida fue la consecución de La Décima, la última imagen que se lleva de aquí es la de su Real Madrid en lo más alto, como él.

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DEP Don Alfredo Di Stéfano (1926-2014)

Y nada más, Hala Madrid.

Nunca he sentido más paz interior que cuando vi a Don Sergio Ramos García elevarse por encima del cielo de Portugal para cabecear el balón de La Décima. Yo sabía que ese balón iba dentro, Da Luz entera lo sabía, los niños Serbios lo sabían, el madridismo universal lo sabía. A partir de ahí todo fue locura y gloria. Ese grito de gol que sale desde lo más profundo de tu alma, esa euforia que hace que te abraces con todo el mundo a tu alrededor, les beses y les digas que los amas. Eso fue La Décima, un cabezazo de DSRG y amor, mucho amor.

Minuto 93 de partido, el Real Madrid acaba de ganar la Champions tan solo empatando el partido. Toda Da Luz lo sabía, los indios lloraban y los vikingos afilaban las hachas, solo era cuestión de tiempo. Y al final fue Gareth Bale el que decidió decapitar la mentira del cholismo de una vez por todas, minutos más tarde Marcelo y Cristiano Ronaldo la descuartizaban. Por tan solo 91 millones, el “Príncipe de Gales” como coreaba Da Luz, acabó con la mentira del tiki-taka y del cholismo en una misma temporada.

Tenía que ser en Portugal, tenía que ser en Lisboa, tenía que ser en Da Luz. Tenía que ser en la tierra de Cristiano, en la casa de Coentrao, y Mourinho tenía que estar presente. Tenía que ser en el descuento, tenía que ser luchando hasta el final, creyendo hasta el final, porque eso es el Real Madrid. “El Madrid del clan portugués” decían, pues ese equipo, el Madrid de Carletto, se coronó rey de reyes en Lisboa.

Años y años esperando este momento, nadie la merecía más que nosotros y por fin está aquí, por fin vuelve a casa. Europa es blanca, el mundo es blanco, el universo es blanco. Y que digan lo que quieran los haters, pero ya nadie nos puede arrebatar nuestras diez Copas de Europa. Somos el equipo más grande del mundo y así será para siempre.

Ha sido un viaje largo de doce años donde hemos reído, hemos llorado, hemos celebrado títulos y hemos caído un centenar de veces. Pero al final todo eso da igual, porque hemos ganado La Décima, y después de La Décima no hay nada. A partir de ahora solo habrá felicidad, gloria, amor y dicatadura blanca hasta el fin de los tiempos.

La conquista de Europa se gestó en nuestras casas delante de la tele, en los estadios, en los bares y sobre todo en twitter. Los años de madridismo salvaje que hemos vivido con el pajarito azul han obtenido su recompensa, lo más grande de este viaje hacia el dominio de Europa quedará para siempre ahí dentro.

Al empezar la temporada, tras la derrota en Liga contra el Atleti, alguien me dijo esto: “Tras ganar La Séptima no sabía como sentirme, no sabía que hacer. Iba andando por la calle o por el metro y no sabía comportame. ¿Cómo se deben comportar los campeones de Europa?” Pues a mí estos días me pasa lo mismo, no sé que hacer, ni como comportarme, ni qué escribir. Solo sé que la vida es blanca y bella.

“Ahí fue hijo, ahí fue donde toda Europa cayó a los pies del Real Madrid” eso les contarán los padres a sus niños cuando pasen cerca de Da Luz.

El Real Madrid es el equipo más grande del mundo porque no tiene límites ni fronteras. El Real Madrid es gloria para todos. El Real Madrid es el mejor equipo del mundo y lo será hasta que @van_palomaain lo diga.

La primavera es blanca y bella

No hay nada más bonito que el fútbol en primavera, con miles de aficionados tiñendo los estadios con los colores de su equipo, abandonando los oscuros tonos del invierno.

Ayer quedaba oficialmente inaugurada la temporada primaveral madridista 2014, y que no vengan los haters a decir que todavía no es primavera, porque la primavera empieza el primer día del año en el que el tiempo te permita ir con una camiseta blanca, de manga corta, a ver un partido del Madrid.

Un Bernabéu que empezaba  a florecer de blanco recibía ayer a un lúgubre Levante. Caparrós intentó hacerle a Carletto la del Inter de Mourinho en el Camp Nou, pero se olvidó de que ni él era Mou, ni su equipo el Inter. Así que a los diez minutos los granotas ya iban perdiendo.

Volvió CR7 a jugar en Chamartín 33 días después y volvió a marcar, con la naturalidad de quien va al bar y se toma una caña. El resto del partido fue un baile primaveral, con la pareja Modric-Alonso como protagonistas principales. El croata iba danzando por el campo, moviendo el balón de aquí para allá, seduciendo a las ochenta y pico mil personas allí presentes, hasta los levantinistas optaban por darle el balón y seguir gozando del espectáculo. Mientras que a Xabi se le querían arrimar todas, pero se las quitaba de encima de un plumazo con esas diagonales que sólo sabe hacer él, mientras andaba con sus aires de gentleman por el campo. El baile era tal, que los jugadores del Levante decidieron marcarse un gol en propia para tener algo de protagonismo.

Xabi sobre el césped del Bernabéu en el Real Madrid - Levante.

Xabi sobre el césped del Bernabéu en el Real Madrid – Levante.

Al final 3-0 y Diego López de portero, como dirían nuestros amigos de la prensa. El Madrid liderísimo dando zancadas hacia la Liga. Si ya lo dijo Manuel Jabois: “Real Madrid es ganar en primavera”.

 

El fútbol es mucho más

Pocas cosas soporto menos en la vida que a las personas que odian el fútbol y van dando clases del mundo del fútbol como si realmente supieran cómo funciona, intentando dar lecciones morales después de soltar toda su demagogia.

Hoy he presenciado, en primera persona, como un grupo de personas abiertamente reconocidas no futboleras, definían el fútbol como un deporte lento y aburrido que no tendría emoción si no fuera por los errores arbitrales. Personas que como mucho habrán visto cuatro partidos enteros en su vida, seguramente todos de la selección española o del Barça (no tiene otra explicación), decían convencidas que lo único emocionante del fútbol es que un tío sople bien o mal un silbato. Yo contemplaba la escena atónito, dejando que aquellos entendidos en el tema siguieran dándome las claves de por qué el fútbol es el deporte rey, cuando de repente una mente brillante lanzó una pregunta sin sentido, la típica de esas a las que todo el mundo da importancia: “El fútbol, ¿deporte o negocio?”. Ese fue el clímax de la conversación, todo el mundo decía las palabras “millones” y “negocio”, sólo faltaba a alguien mencionando el número de parados y diciendo que el fichaje de Cristiano lo pagó Bankia. Estaba claro que la esencia del fútbol, para aquellos que no les gusta este magnífico deporte, no iba a ser la competitividad, los goles, el espectáculo o las aficiones.

El fútbol, como cualquier deporte profesional, es un negocio, lo que no hace que deje de ser un deporte. Hasta los jugadores profesionales de ping-pong tienen patrocinadores, pero eso no está mal visto, esos si pueden ganarse la vida dando con una pala a una pelotita. Pero en cambio es una vergüenza que Cristiano Ronaldo se la gane dando patadas a un balón, eso es hasta inmoral para algunos, pegar patadas a un balón es casi peor que la violencia de género. El fútbol es un gran espectáculo, y como cualquier buen show genera dinero, y es aquí donde volvemos a entrar en otro tema “inmoral”, porque es una vergüenza que un club como el Real Madrid, que genera más de mil millones de euros de ingresos al año, se gaste noventa millones de su dinero en fichar a un jugador porque, cito textualmente: “hay niños que se mueren de hambre en África”. El culmen de la demagogia. Parece que el Real Madrid es la única entidad en el mundo que se gasta su dinero en lo que le da la gana, lo mismo deberían centrarse en disolver el club y donar todo su dinero a una ONG para contentar a un grupo de gente que les detesta. Esa misma gente que no habrá oído hablar en su vida de la Fundación Real Madrid, pero que seguro que donan la mitad de su salario a los niños de África para no ser tan malvados como el club blanco.

El fútbol es mucho más que un deporte, es mucho más que un negocio y es mucho más que un espectáculo. El fútbol es lo que alimenta moralmente a millones de personas en el mundo. El fútbol puede hacer que de repente todo parezca posible tras una remontada épica. Es ese deporte con la capacidad de convertir al hombre en un salvaje, en un ser primitivo por noventa minutos. Es ese deporte que hace que un tío de izquierdas acabe abrazado con el de derechas, que el negro y el blanco se sientan iguales por llevar puesta la camiseta del mismo equipo. El fútbol es la diferencia entre que el niño se acueste feliz o llorando, bueno esto también vale para los adultos. El fútbol es celebrar un gol gritando con tus amigos como un energúmeno mientras desparramas la cerveza por todo el bar. El fútbol es llamar hijo de puta al árbitro aunque éste todavía no se haya equivocado, porque ya lo hará. El fútbol en su perfección es la Premier League. El fútbol es un domingo a las cinco de la tarde. El fútbol es un gol en el minuto 94 de partido que da la victoria a tu equipo mientras todo un estadio se funde en una sola voz, en un solo alma. Miento, eso no es fútbol, eso es la vida.

Estoy enamorado de Arbeloa: II parte

Gélida noche ayer en Chamartín. El público del Bernabéu totalmente helado intentaba calentarse de vez en cuando animando, sin coordinación alguna. Y es que a los Ultras Sur se les puede discutir muchas cosas, pero su ausencia es más que notable en el estadio estos días, son imprescindibles en la animación. Más vale que se encuentre una solución pronto o el público morirá congelado entre cáscaras de pipas.

En la primera parte sólo Ramos, con la enésima actuación patética de la temporada, y Bale hicieron olvidarse del frío a la afición. También estaban los casos aislados, de los típicos energúmenos, que se aburrían y decidieron entretenerse llamando “cono” a Arbeloa. Esos fueron los mismos que acabaron coreando su nombre en la segunda parte. Gente extraña, sin duda.

El frío abandonó el Bernabéu en el segundo tiempo, pues la afición blanca estaba expuesta a los rayos de una estrella que llevaban mucho tiempo ignorando, la estrella Arbeloa. El Espartano estaba desatado ayer, “Arbeloa unchained” decían por twitter,  desbordaba y driblaba rivales como si del mismísimo Cristiano se tratase. ¿Pero Ronaldo no estaba lesionado? — se preguntaban unos. — ¿Ese no es Maradona?  se preguntaban los otros. Por no hablar de como recuperaba los balones atrás para luego subir como un rayo al ataque. — ¿Quién es ese? — preguntaban los niños a sus padres y estos a su vez respondían — Superman hijo, Superman. 

He de reconocer que yo celebré el gol de Arbeloa con esa pasión desenfrenada que había perdido desde que Mourinho dejó de estar con nosotros. Porque Arbeloa es amor, amor por un escudo, una camiseta y unos colores, partiéndose la cara día sí y día también por ellos, ya era hora de que se le reconociera de esta forma. 

Arbeloa celebrando el gol.

Arbeloa celebrando el gol.

Un gol, una asistencia y un penalti provocado que no quiso pitar el árbitro, por no hablar de las tropecientas recuperaciones de balón en defensa. Ayer en el Bernabéu las dos personas más felices por el gol de Arbeloa éramos Xabi Alonso y yo, y no precisamente en ese orden.

Arbeloa encarado con un gnomo.

Arbeloa encarado con un gnomo.

Arbeloa contesta a Pique en twitter.

Gracias Álvaro por defender nuestro club de los ataques de la prensa, gracias por apoyar a tus compañeros cuando pasan por una mala racha así consiguiéndoles más apoyos, gracias por dar la cara en los peores momentos, gracias por tu fidelidad y lealtad a nuestros colores, gracias por tu profesionalidad, gracias por defendernos de los ataques del enemigo. Y qué coño, gracias también por haber estado con Mourinho, y por lo tanto, con muchos de nosotros hasta el final. Pero sobre todo, gracias por jugar en el Real Madrid, capitán.