Menos piscina y más libros

“No existe criatura más fascinante que aquella que crea luz por sí misma”.

En estás tardes calurosas y aburridas de verano, en las que te sientas en el sofá y te quedas pegado, o sales por la puerta de casa y al segundo vuelves a entrar horrorizado por la temperatura que hay en el exterior,  ¿qué mejor para matar el tiempo en estas tardes que un buen libro? Les recomendaré: “El brillo de las luciérnagas” de Paul Pen.

“El brillo de las luciérnagas” es la segunda novela del guionista de cine Paul Pen. Una novela de terror y suspense que relata la vida de un niño de diez años, que ha vivido siempre en un sótano con su familia. Nació bajo tierra y no conoce como es el mundo del exterior, sólo conoce el sótano. Toda su familia tiene el cuerpo lleno de quemaduras y cicatrices, él es el único que no tiene ninguna, lo que hace se sienta diferente y algo excluido de la familia.

El libro al principio puede parecer algo repetitivo y lento, pero cada detalle de esas primeras 100 páginas es muy importante para el transcurso de la historia. Una vez se llega a la mitad del relato y hace entender el por qué de algunas cosas, provoca que sea casi imposible interrumpir la lectura hasta llegar al final del libro y obtener todas las respuestas a las preguntas que éste plantea desde la primera página.

Una de las cosas que más me llamó la atención de la obra es que el autor en ningún momento da los nombres de los personajes, siempre se refiere a ellos con el papel que desarrollan en la familia.

Es el libro perfecto para encerrarse en el cuarto, tumbarse en la cama, con ventilador o aire acondicionado contectado, y no salir de ahí hasta que se haya puesto el sol. Además, ¿quién no querría leer una novela escrita por alguien que se llama Paul?

Anuncios